miércoles, 1 de julio de 2015

Casa Victoriana 1. La domesticidad victoriana.



Este es un tema que me apasiona, creo que porque me atrae mucho la historia de la vida privada y lo que pasaba en las casas, lo que podría habernos pasado a cualquiera de vivir en otro tiempo, mucho más que los grandes hechos y batallas. Y es en época victoriana cuando se vive el gran auge de la domesticidad, el hogar toma un protagonismo antes desconocido y eso se traduce en el arte, la literatura, la arquitectura… Creo que es ese olor a hogar en todas las manifestaciones artísticas lo que me acerca a este periodo con especial atracción.
El caso es que ando leyendo Inside the Victorian Home de Judith Flanders y se me ocurrió crear una serie de posts inspirados en el libro, para hacer de guía por las estancias de una casa victoriana, un papel en el que me gusta verme.





  1.     Una pequeña introducción frente a la casa.

                                      Casa de Tomas Carlyle

“ An Englishman´s home is his castle”  En el centro de todo lo que tiene que ver con la domesticidad Victoriana se encuentra esta frase.
El hogar es un castillo por dos cuestiones. En primer lugar porque supone un espacio diferenciado y seguro, alejado de las contingencias del trabajo por primera vez en la historia para gran parte de la población. Para las clases más bajas el trabajo se desarrolla en las fábricas , para los profesionales  de la clase media alta, sus antiguas casas en el centro de la ciudad se convierten en despachos y consultas, a las que acuden desde los suburbios en los que, huyendo del bullicio, han situado su hogar.
En segundo lugar la casa es un castillo porque es un símbolo de poder, el poder de la familia fuertemente jerarquizada, que se materializa en todo lo referente al hogar, especialmente en dos aspectos: el gusto decorativo y la segregación y jerarquización del espacio y las estancias. 
Como sabe cualquiera que haya visto un poco de cine o la literatura ambientados en esta época el gusto, el “taste” no se entendía como algo individual, abierto a la creatividad de cada uno. El gusto en el vestir, en el arte y en la decoración era sancionado como parte de una moral colectiva que se basaba en la pertenencia a una clase y valores como el recato que no podían ser ignorados si uno quería ser parte de la sociedad. El hogar como un castillo es símbolo del dominio sobre una sociedad, la que se encuentra fuera de sus muros y la que vive dentro. Este hogar-fortaleza estaba diseñado para causar buena impresión en los que osaban atravesar sus muros, es por eso que las habitaciones destinadas a recibir invitados o alojarlos eran decoradas de manera mucho más rica y cuidada que las habitaciones de uso familiar. Esto es algo que personalmente he comprobado una y otra vez al visitar casas museo, siempre prefiero los bonitos cuartos de madera, austeros y acogedores de los señores y sus hijos a los salones de recibir, con sus papeles pintados brillantes y sus dorados cegadores.
El segundo símbolo de estatus y poder lo encontramos materializado en la división del espacio y sus usos. Hasta ahora las habitaciones habían sido en muchos casos espacios para todo, ahora el hecho de que cada acción tuviese asociado un espacio concreto era entendido como símbolo de higiene, estatus y alta moral. Los niños debían confinarse en sus habitaciones, los adultos en las suyas y sobre todo los sirvientes debían estar alejados de los señores. La segregación y la diferenciación de los espacios según el lugar que se ocupaba en la sociedad era un aspecto muy importante tanto de la casa como de la ciudad.
En la pequeña sociedad del hogar-fortaleza el señor, padre y cabeza de familia, se encontraba en la cúspide, bajo él la señora de la casa, madre y encargada de que todo en el hogar funcionase como un reloj a través de las órdenes dirigidas continuamente a los criados, moradores de la base de la pirámide jerárquica de la casa y la sociedad. 
 En nuestro recorrido visitaremos las habitaciones de una casa modelo de la clase media alta en los suburbios de una gran ciudad.  Recorriendo sus estancias veremos las ocupaciones y características de sus habitantes y por tanto de esta sociedad.
Para terminar un breve ejemplo de lo que supondría el plano de una de estas casas:

Planta más alta: Dormitorios de los niños y los sirvientes
Semi-planta: baño
Segunda planta: Habitación de los señores e invitados.
Primera planta: Salón principal
Planta baja: Salón comedor para la cena, sala de estar para las mañanas.
Sótano:  Cocina y  despensa.

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